Antes de llamarte, tu cliente te busca. Saca el móvil, escribe lo que necesita, por ejemplo «fontanero cerca de mí», y en un par de gestos decide a quién llama. Lee lo justo para fiarse o para pasar al siguiente.
Ese recorrido tiene dos paradas. Primero tu ficha de Google y después tu web o tu Instagram. Entre las dos forman la primera impresión que tiene de tu negocio, mucho antes de oír tu voz.
Primero te busca
La búsqueda devuelve varias fichas, una debajo de otra. Todas ofrecen más o menos lo mismo, así que la elección se decide por detalles pequeños. Una foto que enseña el trabajo de verdad, un horario que cuadra con el momento de la búsqueda, una reseña de la semana pasada.
Quien busca tiene prisa. Quiere resolver algo y elige la opción que le genera menos dudas.
Scroll uno, tu ficha de Google
Tu ficha de Google es lo primero que ve, incluso antes que tu web. En esa pantalla se fija sobre todo en cuatro cosas.
- Fotos reales de tu trabajo, tu local o tu equipo, en lugar de imágenes genéricas.
- Un horario actualizado, también en festivos y en vacaciones.
- Reseñas recientes y la forma en que las respondes.
- Botones que funcionan, para llamar, para saber cómo llegar y para entrar en tu web.
Cuando la ficha está a medias, muchas personas se quedan ahí y pasan a la siguiente sin llegar al segundo scroll.
Si falta algo, pasa a la siguiente
Aquí está la parte incómoda. Casi nadie escribe para preguntar el horario o pedir una foto del trabajo. Es más rápido tocar la ficha de al lado, que está a un centímetro.
Por eso cada hueco cuenta. Un teléfono antiguo que ya nadie atiende, unas fotos de hace años o una ficha sin reseñas recientes hacen que el cliente siga bajando.
Scroll dos, tu web o tu Instagram
Si la ficha le convence, toca el enlace. En la primera pantalla de tu web tiene que entender tres cosas sin buscar.
- Qué haces, dicho en una frase clara.
- Dónde trabajas o a qué zonas llegas.
- Cómo te contacta, con un botón visible desde el principio.
Con Instagram pasa lo mismo. La bio y las primeras publicaciones hacen de portada. Si lo último que publicaste es de hace meses, la sensación es de negocio parado, aunque tengas la agenda llena.
Una buena combinación de ficha de Google y web cuenta la misma historia en los dos sitios. Mismo nombre, mismas fotos, mismo teléfono y el mismo tono. Esa coherencia da confianza sin que el cliente sepa explicar por qué.
Lo que suele hacer perder ese cliente
- Una web que se ve mal en el móvil o tarda en cargar.
- Un teléfono escondido al final de la página.
- Un mensaje que habla de ti en vez de lo que el cliente necesita resolver.
- Datos distintos en la ficha, la web y las redes.
Ninguno de estos fallos parece grave por separado. Juntos, hacen que la ficha de al lado parezca la opción segura.
Haz la prueba hoy
Busca tu oficio desde el móvil, como si fueras un cliente. Mira tu ficha, entra en tu web y abre tu Instagram. Después compara con la ficha que aparece justo encima o debajo de la tuya y pregúntate con sinceridad si te elegirías.
Hazlo con el móvil, en una pantalla pequeña y con prisa, porque así lo hace quien te busca.
Si te cuesta elegirte, lo vemos juntos
En Escarlet Design revisamos contigo tu ficha, tu web y tus redes y te decimos qué cambiar primero. Puedes ver cómo trabajamos en nuestros proyectos o leer más ideas en el blog de Escarlet. Cuando quieras, escríbenos en escarlet.design y lo miramos.